Los suelos sobre los que se asienta Zacatecas presentan contrastes notables entre la zona centro y las nuevas expansiones hacia el sur. Mientras que en el perímetro de la Catedral y el cerro de la Bufa se encuentra una roca riolítica competente, los valles aluviales hacia Guadalupe y las laderas hacia Vetagrande esconden depósitos poco consolidados y rellenos históricos que complican cualquier proyecto de edificación. Esta dualidad geológica, típica de una ciudad enclavada en un valle rodeado por sierras, obliga a replantear las soluciones de cimentación superficial para evitar asentamientos diferenciales que comprometan la estructura. Un estudio de mecánica de suelos con SPT en los sectores de expansión revela con frecuencia intercalaciones de arcillas expansivas y limos que requieren un análisis detallado antes de colocar una zapata.
La capacidad de carga en las riolitas fracturadas del centro histórico puede duplicar la de los limos aluviales del sur, un contraste que define la viabilidad del proyecto.
